Cuentan que en una tarde de verano un niñito
regresaba a su hogar de la piscina donde había
estado nadando.
Iba en su bicicleta, y un automóvil,
que corría a mucha velocidad, le pegó, causándole
lesiones graves. Fue llevado rápidamente al
hospital y se le avisó a la familia. Los padres
esperaron en la puerta de la sala de emergencia.
Pasaron varios minutos. Luego salió un médico
vestido de blanco y les anunció que el niño había
muerto. El padre y la madre temblaban como una
hoja en la tempestad. Parecía que era más de lo
que podían soportar.
Unos cuantos días después del
funeral se llevó a cabo el juicio del culpable.En
medio de la escena dramática del juzgado, el
padre del niño se encaminó a través del cuarto
hacia el hombre que había matado a su hijo con el
automóvil. El padre extendió su mano y dijo:
"Quiero que sepa que no lo odio, que lo he
perdonado en mi corazón". El encabezado del
periódico decía, al día siguiente: "Un
padre perdona al hombre que mató a su Hijo".
Comentario:
Son muchas las veces en que nos
han herido tanto que se nos hace imposible
perdonar. Sólo imitando a Jesús quien perdonó a
los que le crucificaban, podremos hacerlo.
Cita Bíblica:
"No devuelvan a nadie mal
por mal; procuren ganarse el aprecio de todos los
hombres. Hagan todo lo posible, en cuanto de
ustedes dependa, para vivir en paz con todos. No
se hagan justicia por ustedes mismos, queridos
hermanos, dejen que Dios sea el que castigue; ya
la Escritura lo dice: "Yo castigaré, yo daré
lo que corresponde, dice el Señor" y añade:
'Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si
tiene sed, dale de beber; haciendo eso amontonarás
brasas sobre su cabeza. No te dejes vencer por lo
malo, mas bien vence el mal a fuerza de bien".
(Romaos 12, 17-21)
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